miércoles, 1 de abril de 2009

Abel Desestress; Una tira cómica en el espacio entre EEUU y Rusia.


Olvídese de la Guerra Fría y de las diferencias entre Estados Unidos y Rusia sobre energía nuclear y los misiles de defensa. En este momento el mayor desacuerdo que enfrentan ambos países gira en torno a algo mucho más simple: ¿quién puede usar los baños?
RUSIA LES COBRA EL TRANSPORTE AL ESPACIO
EEUU LES COBRA LA COMIDA
RUSIA QUIERE USAR EL GIMNACIO
EEUU PODRIA COBRAR EL ALOJAMIENTO
“El hombre explora nuevos mundos, con la finalidad de exterminarlos” (Abel Desestress)
A pesar de un modelo de armonía que rigió la vida en el espacio, donde astronautas y cosmonautas compartían alimentos, alojamiento y sanitarios, se les ha prohibido a dos cosmonautas rusos el uso de los sanitarios estadounidenses en la Estación Espacial Internacional.
Gennady Padalka, un cosmonauta veterano que llevó a cabo su primera misión espacial en 1998, dijo que trabajó armónicamente por muchos años con sus colegas estadounidenses.
Sin embargo, según informó al periódico ruso Novaya Gazeta, los problemas se iniciaron en 2003, cuando Rusia comenzó a cobrarle a EE.UU. los traslados de sus astronautas a la estación espacial.
"Es muy desmoralizante", comentó Padalka, quien además dijo que las instalaciones rusas son mucho menos modernas que las estadounidenses, pues se quedan atrás por unos 30 años.
Además, antes de unirse a la tripulación de la EEI el jueves pasado, Padalka preguntó si podría utilizar el gimnasio estadounidense para mantenerse en forma.
"Primero dijeron que sí, luego que no. Después de una consulta aprobaron nuevamente mi petición y ahora, justo antes del vuelo, resulta que la respuesta es negativa otra vez", informó Padalka.
Las nuevas regulaciones, según informó el cosmonauta ruso, son aún peores, pues también tendrán que limitarse a comer sus propias reservas de alimento.
Hasta hace poco se permitió el alojamiento de sólo tres astronautas en la EEI, pero la semana pasada, un cohete Soyuz despegó de Kazajstán y atracó este sábado con Padalka como el nuevo comandante de la estación y otros dos miembros de la tripulación.

Mientras que un mayor número de miembros de la tripulación en la EEI permitirá que se lleven a cabo más investigaciones científicas, también significa que habrá menos espacio para los visitantes.

Entre los nuevos astronautas se encuentra el millonario Charles Simonyi, un magnate diseñador de software que pagó US$35 millones por su viaje de 13 días y ayudará a desarrollar investigaciones desde el espacio.
Abel Desestress “El hombre ha resultado ser una bacteria muy destructiva en el universo”.