viernes, 21 de marzo de 2008

LA BESTIA (666) de Internet, empieza a rendir sus frutos de OSCUROS PRESAGIOS


Nada te asombre de tus hijos, son el fruto de tu propia y pobre conciencia educacional. (Abel Desestress)

La "emofobia" se contagia como un virus a través de internet: mientras se organizan palizas públicas para pegarles a chic@s emo, la violencia virtual invade Latinoamérica... y deja marcas en el mundo real.
Haz Patria y mata un emo": con retórica nazionalista, la emofobia se propaga por Internet y las maras virtuales se agrupan, anónimas, en blogs como el Anti-Emo Legión: el noticiero desinformado ubica el fenómeno sólo como un "flagelo" de la calle salvadoreña, pero el viejo anhelo latinoamericanista ("todos unidos triunfaremos") se logra por la Web y a través de la violencia: en México, Perú, Chile y Colombia, un e-mail sin remitente junta a miles en una plaza del centro, unidos con la misión brutal: golpear a los emo.

Dos días antes de que los diarios y los programas argentinos de la tarde descubran "una nueva e inquietante tribu urbana" que se junta los sábados en Barrio Norte, en la ciudad mexicana de Querétaro se organizan para la paliza: reúnen a mil personas en la Plaza de Armas y lastiman a cuatro, antes de que el periódico Excelsior informe: "Se extiende hasta Durango la agresión contra los emo: responden a convocatoria emitida por Internet".

¿La violencia se globaliza y viaja por banda ancha? En Lima peruanizan la idea y, una semana después, arman su propia emboscada. Para esta tarde se organiza otra golpiza pública en México, cuyas consecuencias más sangrientas podrán ser vistas minutos después, hasta que el panóptico de YouTube las censure. En un mundo con reputaciones arruinadas en miles de monitores, parece la actualización tecnológica del patoterismo estudiantil: lo que en Norteamérica llaman "ciberbully", o el acoso del matón contra aquellos que, según Todd Solondz (director de la amarga película Mi vida es mi vida), responden a los adjetivos más escuchados en las secundarias de todo el planeta: "Maricones y retardados".

En la Argentina, Jorge Nazareno Cruz (20) aparece muerto en la puerta de la disco Soma (se lo llamará "un joven dark") y en el Abasto Shopping, una pelea multitudinaria de floggers reaviva la lucha de clases en la Argentina devaluada: los "cabezas" arremeten contra los "chetos" entre los que están, sí, los emo. Piñas van, piñas vienen: todo termina con lágrimas de rimmel. Si el delineador y el flequillo cruzado son las señas particulares del nuevo varoncito sensible, ahí mismo un manifiesto digital encuentra 80 razones para odiar a un emo: "Les gusta el rosado", "todo les afecta", "son demasiado amables", "escuchan Miranda! y Belanova entre otras barbaridades" o "se enamoran de todo el mundo": la homofobia se actualiza contra esos "putos frikis" (brulote del blog Anti-Emo: récord de comments) a los que "les gusta usar ropa de sus hermanas". En el DF, una blogger que se ampara en un nick de consejera terapéutica ("Y... ¿no has pensado en cambiar?") dice: "Otra cosa para odiarlos... SE CREEN BISEXUALES" (así, me grita en mayúsculas). Aporta una tal Pao Ferrer: "El mundo se esta perdiendooo xq kda ves son mas!! Parecen chinos". Emo Pan contesta: "Nos viven pegando y estamos contra la violencia, hacia nosotros o cualquiera", pero el silencio de una mayoría suena atronador como respuesta ante la agresión.

Mientras la prensa adulta los acusa de "adolescentes que hacen un culto a la tristeza" (¿acaso es una novedad?), Leslie Simon y Trevor Kelley, veteranos del periodismo indie yanqui, acuñan la definición justa en su libro-biblia Everybody Hurts: An Essential Guide to Emo Culture. ¿Todo duele? "Ser emo es un estado de la mente, un lugar para la gente que no encaja pero que quiere encajar con otra gente que no encaja". Si el aullido generacional hoy se grita con palabras de My Chemical Romance o 30 Seconds To Mars, hace 150 años podría haber usado los versos de Emily Dickinson, la primera emo de la cultura pop: "El corazón pide placer primero/ después, ser excusado del dolor (...) Y luego ir a dormir y más tarde, si ésa fuera/ la voluntad de su Inquisidor, el privilegio de morir".