viernes, 16 de mayo de 2008

Un austríaco arruinado mata con un hacha a cinco miembros de su familia para «ahorrarles la humillación»


Un hombre de 39 años ha confesado haber matado en las últimas 24 horas a su esposa, a su hija, a sus padres y a su suegro, según ha informado la policía en Viena.

El sospechoso se entregó esta madrugada a la policía y confesó que había matado con un hacha a su esposa, de 42 años, y a su hija, de 7 años, en la casa familiar, en un barrio acomodado de la capital austríaca, según la emisora pública ORF.

El presunto asesino declaró que estaba arruinado, que había perdido una gran cantidad de dinero y que había matado a su familia para "ahorrarles la humillación".

Fuentes policiales han indicado que el hombre se presentó en la comisaría en "estado de confusión" y anunció a los agentes de turno: "En mi piso yacen mi mujer y mi hija muertas". El arma homicida fue descubierta en el asiento trasero de su vehículo.

Unas muertes "especialmente crueles"

Los agentes han encontrado los cadáveres de la mujer y la niña en el apartamento de la familia, mientras que los cuerpos sin vida de los padres fhan sido hallados en la localidad de Ansfelden, en Alta Austria, y la de su suegro en Linz, la capital de ese Estado. Según el director de la seguridad pública de Alta Austria, Alois Lissl, el sospechoso trató de suicidarse pero falló en su intento de ahorcarse.

El responsable de seguridad ha manifestado en declaraciones a la agencia de noticias APA que los ataques fueron "especialmente crueles", ya que el agresor atacó con el hacha la cabeza de sus víctimas.

La policía ha encontrado varias cartas del agresor, en las que éste se disculpa por lo sucedido, aunque la policía sigue sin conocer los motivos reales de este crimen.

Después de matar a su esposa e hija, el sospechoso viajó a Ansfelden, donde quitó la vida primero a su madre en la entrada de su casa y luego a su padre, que estaba dormido en el sofá del salón de la vivienda. A continuación, el hombre se trasladó a Linz, a pocos kilómetros de Ansfelden, donde atacó y mató a su suegro, ha relatado Lissl.